El sábado pasado me desperté con un precioso —nótese la ironía— mensaje de WhatsApp donde me informaban que mi novela estaba en cuatro páginas pirateada. Sí, a dos días de haber salido a la venta (justo dos días porque salió el 10 de septiembre y me informaron el 12) alguien decide que mi libro es merecedor de estar entre un centenar de títulos de grandes autores y editoriales. Me quedé en shock.

Aquí comenzó una situación bastante peculiar entre mis conocidos. Se dividieron en dos bandos que me hicieron pensar que me encontraba viendo un partido de fútbol del nivel de un Real Madrid vs Barcelona. Sí, yo continuaba en shock. No quería analizar la situación porque me veía capaz de ponerme a patalear como una niña.

Por un lado, me decían que la situación era muy injusta. Que debía denunciar, indagar sobre los responsables, quitar de inmediato el libro de Amazon —vete a saber por qué, total ya estaba pirateado—. Insistían en que no debía permitir que esa situación se diese (ojalá yo tuviese algún control).

Por el otro lado, repetían una y otra vez que debía sentirme halagada. Que si alguien se había tomado la molestia de comprar la novela con el fin de piratearla era porque le veía futuro. Porque yo estaba haciendo bien las cosas —teníais que haber visto mi cara en esos momentos.

El tema es que me pasé todo el fin de semana viendo como el balón —imaginemos que son mis emociones— pasaba de un lado a otro del campo. Os prometo que me sentía en una montaña rusa. ¿Halagada? Ni de coña. ¿Publicidad gratis? Llamadme rara, pero prefiero pagarla. Sin embargo, conseguí mantenerme relajada —a excepción de los momentos en los que me daba por entrar en esas páginas y veía mi portada MI PORTADA con un botoncito debajo que ponía DESCARGAR—. En una de esas recaídas fue cuando me dio por investigar de ellas, ahí fue lo peor, la pataleta llegó.

Pude comprobar que desde que se desató oficialmente la pandemia que estamos viviendo, es decir, en marzo, las estadísticas de esa página web mostraban una subida descomunal. Como dije antes, mi novela salió la semana pasada por lo que en ese momento no debería afectarme, aun así, sentí un coraje y una rabia por el resto de autores que no os podéis imaginar.

Me consta que una vez declarado el estado de alarma, decenas de editoriales y un montonazo de autores autopublicados pusieron sus ebooks a 0€. Regalaron sus obras para acompañarnos en esta época tan desoladora y permitirnos viajar y evadirnos del mundo disfrutando de sus historias. Sin embargo, una importante cantidad de personas se dirigía a estos sitios ilegales a descargar esas novelas que, en realidad, han sido robadas. ¿Por qué? Puede que algún día descubra la respuesta o que termine perdiendo la fe en la humanidad. Veremos que llega antes.

¿Os hacéis una idea del dinero que están ganando los dueños de esos portales online a costa del trabajo de otras personas? Es brutal. Solo hacen click en Amazon, compran un archivo y lo explotan con cientos de miles de visitas que a ellos les repercute en beneficios gracias a la publicidad. El autor vende un libro, ellos ganan muchísimo más dinero que el autor a costa de ese libro. ¿Es justo? Yo creo que no.

Y sé que estaréis pensando que todos hemos pirateado, que todos hemos descargado películas, libros, música… Es posible, no negaré que cuando llegó la fiebre del emule descargaba películas y canciones como si no hubiese un mañana. Pero, desde que salieron plataformas como NetflixHBOSpotify (muchas de estas plataformas te regalan la suscripción si eres de una u otra compañía telefónica y, admitámoslo, casi todos tenemos móvil). De modo que, al menos yo, no tengo necesidad de seguir descargando, de hecho, ese sistema está casi muerto. También os digo que, si esa película me gusta mucho la compro en Blu-Ray y la añado a mi colección. Adoro tenerlas todas juntitas y siento que, de algún modo aunque sea muy pequeñito, colaboro en que esa saga continúe o esos actores vuelvan a aparecer en pantalla.

Entonces, habiendo ebooks a 2€ o 3€ incluso con el sistema KINDLE UNLIMITED que los encuentras a 0€ por una pequeña suscripción mensual… ¿Es necesario tirar por tierra el trabajo de los demás? 

No hablo de comprar una biblioteca, a veces se descargan más libros de los que se van a leer en dos vidas completas. Pero, lo que no vemos es que mientras que pensamos que descargamos un libro GRATIS y podemos llenar nuestro Kindle o Ipad de miles de títulos que, probablemente, nunca leamos, estamos INCITANDO a que estas páginas se multipliquen. A que se hagan con dinero aquellos que no hacen nada. A que mueran las ilusiones de un montón de personas que viven por y para ello. Al final solo quedarán las dos editoriales pioneras que, a fin de cuentas, tienen una economía con la cual se lo pueden permitir.

En mi caso, no puedo ir a mi correctora, maquetadora, ilustradora o al que aloja mi página web y decirles: me han pirateado, como no cobro vosotros tampoco. La cosa no va así. Cada trabajo requiere su recompensa, en mi caso soy más que feliz con el pequeño equipo que me ha ayudado a dar forma, vida y color a mi proyecto y haré cuanto esté en mi mano para conservarlos. 

Pero de felicidad no se come, así que hago un pequeño llamamiento a todas esas personitas que descargan sin control y sin ser conscientes de que en vez de contribuir a que nazcan historias, lo que hacen es ayudar a matarlas.

Besitos ^^.