Cuando nuestra librería comienza a crecer y crecer también lo hacen nuestras responsabilidades para poder mantener nuestros libros en el mejor estado posible. Si somos auténticos amantes de la literatura, nos dolerá en el alma encontrarnos con una novela maltratada, al menos, yo soy tiquismiquis hasta la saciedad. Intento cuidar y proteger mis títulos lo máximo posible, aunque he de confesar que no llevo a cabo todos los consejos que os dejaré a continuación.

Condiciones climáticas:

Debemos tener en cuenta que el sol y la humedad son factores determinantes en el envejecimiento de nuestros libros.

Se recomienda no tenerlos frente a una luz directa para evitar que el color se desgaste o alejarlos de la pared o lugares que puedan acumular humedad. Nuestros libros se nutren de lo que tienen alrededor, por eso es importante que tomemos consciencia de dónde los colocamos e intentemos evitarles condiciones extremas. Por ejemplo, aléjalos de la ventana porque si un día abres para ventilar y de repente se pone a diluviar, las consecuencias pueden ser terribles. 

Debes ventilar a diario. Deja que tus libros respiren aire fresco durante un ratito al día, es vida para ti y para ellos.

Cuidado con los libros enfermitos:

Esto es como una gripe, si tú la tienes se la puedes contagiar a tu amigo. Con los libros ocurre algo parecido. ¿Soléis comprar libros de segunda mano? A veces nos encontramos auténticas joyas con un porrón de años a sus espaldas, estos libros han pasado de mano en mano y no sabemos a qué condiciones se han expuesto por lo que debemos tenerlos aislados para que no contagien el resto de nuestra librería.

Se recomienda darle una pasada página por página para asegurarnos que no tienen ningún bichito entre sus hojas. A mí me encanta rescatar libros que han pasado la vida viviendo aventuras, pero ello me otorga una responsabilidad extra para cerciorarme de que mantendré su salud en el mejor estado posible.

También podemos encontrarnos libro con moho. ¡Cuidado, es fácil que el resto de tus libros se contagien! Para ello, he leído que se recomienda usar una lija muy suave para intentar sanearlo. Ojo, con cuidado y paciencia, de lo contrario el libro terminará de morir.

Limpieza de mobiliario y polvo:

El gran enemigo de todos los hogares es el polvo. Esas motitas que aparecen casi de la nada y pueden llegar a dañar seriamente nuestra librería es algo que debemos tener muy en cuenta.

Debemos pasar un plumero o un trapo seco por nuestros libros cada semana. Es importante que no dejemos que el polvo se acumule en los ejemplares para que luego sea más sencillo de eliminar. Un truco para hacerlo más cómodo es colocar nuestros libros por tamaño. De este modo podremos pasar un trapo con facilidad sobre ellos.

Es importante que una vez al mes, o cada dos meses, vaciemos por completo nuestras estanterías para hacer una limpieza a fondo. Si tienes varias estanterías puedes marcarte plazos, por ejemplo una cada tres semanas, de este modo siempre estarás dándoles su repaso y no te agobiarás tanto. Este es mi método y hasta el momento me funciona. 

Los productos químicos pueden dañar más que ayudar. Si los utilizas, debes retirar los restos concienzudamente una vez los apliques y terminar pasando un trapo seco para acabar con cualquier rastro de humedad. Imaginad por un segundo el caos que supondría poner un libro sobre una superficie mojada y dejarlo ahí varias semanas.

También es bueno dedicarle un ratito a cada libro cuando hayamos vaciado nuestra estantería. Pasarle por las tapas un paño seco o por los cantos de las páginas (apretándolas mucho para evitar que el polvo se cuele al interior) es una idea genial.

Cuando encargué mi librería pedí que tuviese trasera para que los libros no diesen directamente en la pared.Tener en cuenta que la pared puede coger humedad y traspasarla al libro, de modo que así lo tenemos más protegido. Si no tenéis ocasión de esto, podéis comprar plástico transparente de plastificar los libros y cubrir un poco la pared.

Por último en el tema del mobiliario, os recomiendo dejar espacio entre la madera o la superficie donde descansen vuestros libros y el mismo libro. Recordad que respirar es vivir. Aunque confieso que en mi caso se me hace casi imposible, pues apenas me cogen los libros.

Hasta aquí las recomendaciones por hoy, tengo preparada una segunda parte para que el artículo no quede súper extenso. Poquito a poquito añadiremos todos los tips necesarios para mantener nuestros libros con buena salud.

Besitos ^^